Una web hackeada no es solo un susto técnico: es ventas perdidas, clientes que desconfían y, a veces, una multa por incumplir el RGPD. Y le pasa a negocios de todos los tamaños, sobre todo a los que tienen WordPress o PrestaShop sin mantenimiento.
Si ya tienes un problema —malware, redirecciones raras, la web caída o un aviso de Google—, actuamos rápido: la limpiamos, la recuperamos y la dejamos blindada para que no vuelva a pasar. Y si quieres prevenir, montamos firewall, copias automáticas y SSL, y la dejamos conforme al RGPD (cookies, textos legales y consentimiento). Tranquilidad para ti y confianza para tus clientes.